sábado, 7 de febrero de 2015

Mujer con Mentalidad Millonaria

¿Qué significa SER una mujer con mentalidad millonaria?... No estoy preguntando por una mujer que tiene mucho dinero, porque esto por sí solo puede prestarse a muchas malas interpretaciones basados en nuestro sistema de creencias colectivo. Pensar en la mujer millonaria como frívola, derrochadora, lujuriosa, aprovechada, ególatra y vanidosa ya nos refleja por sí mismo las causas por las cuales muy probablemente aún no somos mujeres millonarias.
Esa mujer arriba descrita viene a nuestra mente gracias a las múltiples novelas que hemos visto. Sale de las películas, dónde normalmente “la buena” de la historia es la chica pobre, desvalida; la que lucha y sufre para obtener al final de la historia “el verdadero amor” y con ello una suerte de numerosos bienes y posesiones materiales.
Nada más alejado de la realidad. Una mujer millonaria puede bien entenderse como la empresaria, que cuida su cuerpo alimentándose sanamente y haciendo ejercicio; como la mujer que es digna como esposa y consciente como madre; que cuida un círculo íntimo personal; que se ocupa de las necesidades sociales de su entorno con algún voluntariado y que guarda su espacio de conexión espiritual por sobre todas las cosas.
¡Ah! ¡Qué cambio! Empecemos por lo primero: una mujer empresaria: significa que dirige exitosos y muy rentables negocios. Que no tiene pensamientos ni de empleada (para cambiar su tiempo por dinero) ni de auto-empleada (para conformarse con vender su propio conocimiento). Sabe sacar provecho de sus habilidades y del tiempo y esfuerzo de los demás. Dirige a un grupo de colaboradores, sabe a dónde llevarlos a ellos y a su empresa, con lo cual es responsable del sustento de varias familias. Trabaja su liderazgo y sabe comunicarse asertivamente. Y punto muy importante: siempre hace negocios para ganar. No basta querer que funcione; hay que estar 100% segura de cómo lograrlo. Y así como hay un detallado plan de entrada en cualquier negocio, también debemos de tener un plan detallado de salida por si algo no funciona conforme a lo planeado. En caso de no dirigir o administrar su propio negocio, significa que se preparó lo suficiente para lograr que su dinero trabaje para ella. Que sabe hacer las inversiones adecuadas para que sus necesidades estén siempre cubiertas y que, además, su capital continúe incrementándose.
Es vital cuidar nuestro cuerpo: no por la simple necesidad social de aceptación; no sólo porque a mi pareja le desagraden la lonjita o la flacidez. Porque el cuerpo es reflejo de lo que guarda nuestra mente y nuestro espíritu. Alimentarse sano y ejercitarnos garantiza calidad y cantidad de vida. Vida que podemos disfrutar con las personas que amamos. Vida que el dinero no puede comprar pero que sí, con dinero se disfruta plenamente.
Una mujer millonaria sabe amar y recibir amor a plenitud. Ambas. Darse a una relación, brindarse en el amor a los hijos… pero al igual que en los negocios nutre las relaciones para ganar (nadie dijo aprovecharse). Significa que no invierte tiempo ni emociones en relaciones destructivas. Sabe diferenciar entre un amor pleno y entregarse totalmente a las condiciones del ser amado (la pareja o los hijos) Así como no podemos volcar todo nuestro tiempo y recursos al negocio, tampoco lo haremos a lo que deseen las personas que amamos. Sí, aquí va lo de tiempo y relaciones de calidad; y va también el saber medir límites personales. Eso sí es plenitud.

Y ¿Para qué me sirve el dinero a final de cuentas?... para disfrutar. Es cierto que la felicidad comienza al identificar y valorar las cosas que ya tengo y me hacen sentir feliz. Pero soy de la idea que el dinero le da ese toque especial a todo. Puedes no estar de acuerdo conmigo, puedes creer que “contigo a pan y cebolla” o que las personas materialistas no disfrutan la vida. Y eso no hablará mas que de ti y tu sistema de creencias.
Por eso es que defiendo la idea que una mujer con mentalidad millonaria es plena en todo sentido: amor, relaciones, autocontrol, negocio, cuidado personal, amistades, entorno social… una mujer millonaria no da o ayuda porque “tenga qué” lo hace porque desea de corazón hacerlo, porque no pierde ni se le quita nada al ayudar y porque sabe que su papel en este mundo es servir. Y servir no significa dejar que los demás se aprovechen. Se sabe única, merecedora y capaz.
Esa mentalidad de servicio te la da la conciencia de que existe un Ser Superior a ti y a mí. Dios como quiera que lo conozcas. Si bien la mujer millonaria confía en sus capacidades y atributos personales sabe que no es todopoderosa. Que puede recurrir a Él tanto para reconfortarse en momentos difíciles como para agradecerle las bondades que tiene en la vida. Saber que tengo una misión y un propósito de vida y que si lo ejecuto se verá reflejado en beneficio y servicio de quienes me rodean, y que me veré galardonada con innumerables bendiciones materiales e inmateriales en el proceso.
Si realmente deseas ser una mujer millonaria, empieza por encontrar plenitud en todo lo que hagas. Cultiva sólo las relaciones que te construyen y te llenen y aléjate de las que te limitan o bajan tu autoestima. Agradece a cada instante la vida y bendiciones que Dios te da. Aprende a conocer y manejar tus emociones, a poner y respetar límites en tu vida, en tu persona y en tus relaciones. Entrénate antes de iniciar con un negocio. Cuida tu cuerpo porque te amas, te valoras y eres lo más importante para ti misma.

Alimentamos el cuerpo a diario. Lo mismo debemos hacer con el espíritu y con la mentalidad. Cambiar el sistema de creencias no es difícil en sí: lo que requiere es consistencia. Que diario alimentemos los hábitos nuevos y afirmemos la nueva creencia para que permanezca. Te recomiendo instaurar sólo un cambio a la vez, y mantenerlo 30 días seguidos. Al mes siguiente implementa otro cambio y sostenlo 30 días… ahora llevas dos hábitos nuevos y puedes iniciar un tercero. Imaginate que al cabo de un año tienes 12 hábitos nuevos, bajaste de peso porque haces ejercicio y te alimentas sano, tienes un negocio, sales con tus amigas, tienes una cita romántica con tu esposo al menos una vez al mes, tu cuarto y escritorio siempre están ordenados, atiendes tus emociones y dejaste de culpar a los demás de lo que te pasa, aprendiste a administrar tu dinero y saliste de deudas… la lista sigue… costó un año de tu vida. ¿Cuántos años de insatisfacción llevas hasta hoy?... Dime: un año ¿vale el esfuerzo?... Adelante!!! Se vale pedir ayuda para alcanzar el bienestar y plenitud que Ser una Mujer con Mentalidad Millonaria te va a dar. Bendiciones.

Carmen López
Coach Personal
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