¿Qué significa SER una mujer con mentalidad millonaria?...
No estoy preguntando por una mujer que tiene mucho dinero, porque esto por sí
solo puede prestarse a muchas malas interpretaciones basados en nuestro sistema
de creencias colectivo. Pensar en la mujer millonaria como frívola,
derrochadora, lujuriosa, aprovechada, ególatra y vanidosa ya nos refleja por sí
mismo las causas por las cuales muy probablemente aún no somos mujeres
millonarias.
Esa mujer arriba descrita viene a nuestra mente gracias a
las múltiples novelas que hemos visto. Sale de las películas, dónde normalmente
“la buena” de la historia es la chica pobre, desvalida; la que lucha y sufre
para obtener al final de la historia “el verdadero amor” y con ello una suerte
de numerosos bienes y posesiones materiales.
Nada más alejado de la realidad. Una mujer millonaria puede
bien entenderse como la empresaria, que cuida su cuerpo alimentándose sanamente
y haciendo ejercicio; como la mujer que es digna como esposa y consciente como
madre; que cuida un círculo íntimo personal; que se ocupa de las necesidades
sociales de su entorno con algún voluntariado y que guarda su espacio de
conexión espiritual por sobre todas las cosas.
¡Ah! ¡Qué cambio! Empecemos por lo primero: una mujer
empresaria: significa que dirige exitosos y muy rentables negocios. Que no
tiene pensamientos ni de empleada (para cambiar su tiempo por dinero) ni de
auto-empleada (para conformarse con vender su propio conocimiento). Sabe sacar
provecho de sus habilidades y del tiempo y esfuerzo de los demás. Dirige a un
grupo de colaboradores, sabe a dónde llevarlos a ellos y a su empresa, con lo
cual es responsable del sustento de varias familias. Trabaja su liderazgo y
sabe comunicarse asertivamente. Y punto muy importante: siempre hace negocios
para ganar. No basta querer que funcione; hay que estar 100% segura de cómo
lograrlo. Y así como hay un detallado plan de entrada en cualquier negocio,
también debemos de tener un plan detallado de salida por si algo no funciona
conforme a lo planeado. En caso de no dirigir o administrar su propio negocio,
significa que se preparó lo suficiente para lograr que su dinero trabaje para
ella. Que sabe hacer las inversiones adecuadas para que sus necesidades estén
siempre cubiertas y que, además, su capital continúe incrementándose.
Es vital cuidar nuestro cuerpo: no por la simple necesidad
social de aceptación; no sólo porque a mi pareja le desagraden la lonjita o la
flacidez. Porque el cuerpo es reflejo de lo que guarda nuestra mente y nuestro
espíritu. Alimentarse sano y ejercitarnos garantiza calidad y cantidad de vida.
Vida que podemos disfrutar con las personas que amamos. Vida que el dinero no puede
comprar pero que sí, con dinero se disfruta plenamente.
Una mujer millonaria sabe amar y recibir amor a plenitud.
Ambas. Darse a una relación, brindarse en el amor a los hijos… pero al igual
que en los negocios nutre las relaciones para ganar (nadie dijo aprovecharse).
Significa que no invierte tiempo ni emociones en relaciones destructivas. Sabe
diferenciar entre un amor pleno y entregarse totalmente a las condiciones del
ser amado (la pareja o los hijos) Así como no podemos volcar todo nuestro tiempo
y recursos al negocio, tampoco lo haremos a lo que deseen las personas que
amamos. Sí, aquí va lo de tiempo y relaciones de calidad; y va también el saber
medir límites personales. Eso sí es plenitud.
Y ¿Para qué me sirve el dinero a final de cuentas?... para
disfrutar. Es cierto que la felicidad comienza al identificar y valorar las
cosas que ya tengo y me hacen sentir feliz. Pero soy de la idea que el dinero
le da ese toque especial a todo. Puedes no estar de acuerdo conmigo, puedes
creer que “contigo a pan y cebolla” o que las personas materialistas no
disfrutan la vida. Y eso no hablará mas que de ti y tu sistema de creencias.
Por eso es que defiendo la idea que una mujer con mentalidad
millonaria es plena en todo sentido: amor, relaciones, autocontrol, negocio,
cuidado personal, amistades, entorno social… una mujer millonaria no da o ayuda
porque “tenga qué” lo hace porque desea de corazón hacerlo, porque no pierde ni
se le quita nada al ayudar y porque sabe que su papel en este mundo es servir.
Y servir no significa dejar que los demás se aprovechen. Se sabe única,
merecedora y capaz.
Esa mentalidad de servicio te la da la conciencia de que
existe un Ser Superior a ti y a mí. Dios como quiera que lo conozcas. Si bien
la mujer millonaria confía en sus capacidades y atributos personales sabe que
no es todopoderosa. Que puede recurrir a Él tanto para reconfortarse en
momentos difíciles como para agradecerle las bondades que tiene en la vida. Saber
que tengo una misión y un propósito de vida y que si lo ejecuto se verá
reflejado en beneficio y servicio de quienes me rodean, y que me veré
galardonada con innumerables bendiciones materiales e inmateriales en el
proceso.
Si realmente deseas ser una mujer millonaria, empieza por
encontrar plenitud en todo lo que hagas. Cultiva sólo las relaciones que te
construyen y te llenen y aléjate de las que te limitan o bajan tu autoestima.
Agradece a cada instante la vida y bendiciones que Dios te da. Aprende a
conocer y manejar tus emociones, a poner y respetar límites en tu vida, en tu
persona y en tus relaciones. Entrénate antes de iniciar con un negocio. Cuida
tu cuerpo porque te amas, te valoras y eres lo más importante para ti misma.
Alimentamos el cuerpo a diario. Lo mismo debemos hacer con
el espíritu y con la mentalidad. Cambiar el sistema de creencias no es difícil
en sí: lo que requiere es consistencia. Que diario alimentemos los hábitos
nuevos y afirmemos la nueva creencia para que permanezca. Te recomiendo
instaurar sólo un cambio a la vez, y mantenerlo 30 días seguidos. Al mes
siguiente implementa otro cambio y sostenlo 30 días… ahora llevas dos hábitos
nuevos y puedes iniciar un tercero. Imaginate que al cabo de un año tienes 12
hábitos nuevos, bajaste de peso porque haces ejercicio y te alimentas sano, tienes
un negocio, sales con tus amigas, tienes una cita romántica con tu esposo al
menos una vez al mes, tu cuarto y escritorio siempre están ordenados, atiendes
tus emociones y dejaste de culpar a los demás de lo que te pasa, aprendiste a
administrar tu dinero y saliste de deudas… la lista sigue… costó un año de tu
vida. ¿Cuántos años de insatisfacción llevas hasta hoy?... Dime: un año ¿vale
el esfuerzo?... Adelante!!! Se vale pedir ayuda para alcanzar el bienestar y
plenitud que Ser una Mujer con Mentalidad Millonaria te va a dar. Bendiciones.
Carmen López
Coach Personal
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